
Higiene
Vital
La higiene natural o “la higiene vital” también llamada “psicosomática natural”.
Es un arte de vivir, que se basa esencialmente en la noción de " moral biológica".
Debería ser enseñada a los niños desde
la más pequeña infancia.
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Es una manera sana de concebir la vida, respetando las reglas de la salud natural. Es la utilización instintiva e inteligente de todos los “factores naturales de salud” permitiendo prevenir o sanar un organismo enfermo o simplemente debilitado.
Rechaza las malas costumbres por la aplicación de la auto-disciplina y búsqueda del equilibrio natural.
Entre los factores de salud natural encontramos: la alimentación, el agua, el aire, el sol, los ejercicios físicos, la relajación, el tiempo de descanso (noches tranquilas), las costumbres de vestuario, etc., lo que será necesario utilizar adaptándolas a cada caso, y según las necesidades y situaciones del momento.
Los factores naturales de salud pertenecen a cada uno de nosotros y su utilización cotidiana nos conduce a vivir positivamente. Los factores de salud contribuyen a conservar un estado de equilibrio entre el cuerpo y el espíritu.
La práctica de la higiene vital permite proteger, reforzar o restaurar las “defensas naturales” del organismo. De alguna manera, permite conservar una barrera inmunitaria eficaz y operacional, capaz de actuar desde el principio de un malestar, antes de que este se haya instalado.
Todo equilibrio biológico debe mantenerse apoyándose sobre el respeto de las leyes de la naturaleza.
La higiene vital, también es, abstenerse de todo tratamiento basado en medicamentos, cuya necesidad no sea verdaderamente demostrada. Utilizamos muy a menudo sustancias sintéticas (medicamentes, alimentación desnaturalizada, cosméticos, productos de higiene corporal, etc.) que son simples copias vulgares de moléculas pertenecientes al medio natural de las que desconocemos sus efectos a largo plazo. La diversidad de ingredientes o compuestos de los cuales hacen parte, la mayor parte del tiempo son perjudiciales para la salud y provocan trastornos anexos por efecto rebote. Con estos productos recompuestos, el factor tiempo de utilización, va a aumentar los riesgos de instalación de desorden orgánicos que formarán progresivamente, el lecho de enfermedades.
La higiene vital comienza en nuestro espíritu con el rechazo a los pensamientos negativos, continúa en nuestro plato con los alimentos que consumimos, y continúa con el contacto con la naturaleza cuando caminamos por bosques o el campo o la playa, lejos de las fuentes de contaminación, pensando siempre en respirar al ritmo de nuestros movimientos.