Aprender a respirar
Para beneficiar de los numerosos beneficios de la respiración, es necesario saber respirar bien.
¡Esto se aprende!

Podemos substituir nuestra respiración usual, superficial por una respiración más profunda,
abdominal. Poco a poco, las costumbres respiratorias se modifican...
Para aprovechar al máximo la respiración, no basta con solo dejar entrar el aire en nuestros pulmones.
Algunos consejos son necesarios. El aprendizaje de las técnicas es simple y rápido, solo se debe practicar.
Diferentes tipos de respiración
Existen tres tipos de respiración: clavicular, costal y abdominal. Generalmente respiramos con la parte de arriba del cuerpo, adoptando una respiración a medio camino entre la respiración costal y la clavicular. Es un error: debemos privilegiar el vientre.
→ La respiración clavicular: absorbemos aire solo por la parte de arriba del pecho, dilatando principalmente la garganta y el cuello. Es la respiración la más superficial de las tres: llena solo el 15% de los pulmones y solo favorece la circulación sanguínea en la cabeza.
→ La respiración costal: separamos las costillas para dilatar la caja torácica. Llenamos los pulmones, más o menos al 30% de su capacidad. Es de esta manera que inspiramos antes de dar un gran suspiro.
→ La respiración abdominal: dilatamos el vientre en el momento de la respiración para que el diafragma se rebaje al máximo. Podemos así llenar los pulmones hasta el 50% de su capacidad y aún más. Esta manera de respirar permite liberar el cuerpo y el espíritu, rebajar las tensiones, recargar energías. Es esta la que utilizamos para concentrarnos. Es la que permite llenar al máximo los pulmones.
El rol del diafragma
El diafragma es un músculo plano que separa el tórax del abdomen. Juega un papel muy importante en la respiración. En cada inspiración se rebaja, empuja las vísceras en la cavidad abdominal para hacerle un lugar a los pulmones, que pueden así llenarse de aire. En la espiración, empuja los pulmones hacia arriba, lo que les ayuda a vaciarse. Es el músculo principal de la respiración, ayudado por los músculos intercostales que permiten a las costillas de separarse.
Respirar por la nariz
Las mucosas de la nariz están cubiertas por minúsculos bellos que atrapan el 80% de las impurezas contenidas en el aire (partículas, humo, bacterias...). Es mucho mejor respirar por la nariz que por la boca, más aún cuando las mucosas procuran que el aire llegue a los pulmones con una temperatura y un grado de humedad ideales. Al menos cuando no hace tanto frío ni tanto calor...