
Ácidos grasos insaturados
(mono y poliinsaturados)
Un ácido graso insaturado es un ácido graso que comporta una o varios enlaces dobles carbono – carbono.
Se habla de ácido graso mono insaturado o omega 9 cuando hay solo un enlace doble y de ácido graso poliinsaturado cuando dos o varios de sus átomos de carbono no son saturados: omega 3 y omega 6. los ácidos poliinsaturados son netamente de origen vegetal.
Los ácidos grasos esenciales (AGE), son todos poliinsaturados; al contrario de los ácidos grasos poliinsaturados que no todos son esenciales, puesto que el organismo puede fabricar algunos.
Inversamente a ciertos ácidos grasos poliinsaturados que se pueden encontrar en el organismo, el cuerpo no es capaz de sinterizar los ácidos grasos llamados “esenciales”. Estos representan alrededor del 20% de la masa del cerebro. Se encuentran allí los ácidos de las familias omega 6 y 3. Es importante considerar la relación entre los ácidos grasos omega 6 y 3 consumidas. Esta debería situarse alrededor de 1 parte de omega 3 por 4 a 5 de omega 6, mientras que en los países occidentales, se encuentra actualmente de 14 a 20 partes de omega 6 por 1 parte de omega 3, lo que lleva a numerosos mal funcionamientos del organismo como los procesos inflamatorios no controlados que originan diversas patologías más o menos graves. Se debe subrayar que el aceite de nuez respeta este informe.
La transformación del omega 3 y del omega 6 recurre a las misma enzimas y nutrientes diversos (vitaminas y minerales). Por consiguiente, el exceso de consumación de omega 6 acapara las enzimas y otros cofactores solo a su provecho, impidiendo así la transformación del ácido alfa-linoleico en EPH y DHA. Al contrario, los ácidos grasos indispensables EPH y DHA, cuando estos están presentes en el organismo, frenan y se oponen a la síntesis de la PGE y de los metabolitos, del tromboxano A2 y del leucotrienos B4, agentes poderosos proinflamatorios.
Se debe siempre privilegiar los pescados pequeños que se encuentran al principio de la cadena alimenticia (como las caballas, las sardinas, los salmonetes y las anchoas enteras), puesto que son, en principio, menos contaminadas por la acumulación de toxinas (como el mercurio o los carcinógenos orgánicos) vertidos en los mares y ríos. Por ejemplo: las sardinas contienen 20 veces menos mercurio que los grandes pescados de rapiña. Además, es un pescado vegetariano que se alimenta esencialmente de fitoplancton y de un podo de zooplancton.
En caso de patologías ya instaladas desde numerosos años como es el caso de la depresión, es interesante recurrir además a cápsulas de pescado para llenar rápidamente las carencias en omega 3.
El aceite de hígado de bacalao, rica en vitaminas A y D, no es una buena fuente de omega 3, puesto que contienen muy poco (mucho menos que la sardina, la caballa y el salmonete).
Fuente:
https://fr.wikipedia.org/wiki/Acide_gras_insatur%C3%A9
Mon alimentation mon meilleur médecin, Eric Darche, Belgique, 2009.