La Semilla de la Vida
La semilla de la vida es una fase anterior a la forma conocida como la Flor de la vida que produce el “Fruto de la Vida”.
El Fruto de la Vida es el principio, el majestuoso plan del Universo, ya que contiene cada uno de los átomos, estructuras moleculares, formas de vida y eventualmente todo lo que existe. Por tanto todo lo existente se construye a partir de la Semilla de la Vida que es el origen de todo.

El propósito de este trabajo, es ayudar a la gente a estar consciente de ciertos eventos que han sucedido en este planeta, que están sucediendo actualmente, o que están por suceder, eventos que están afectando radicalmente nuestra conciencia y la forma cómo vivimos hoy. Al comprender nuestra situación presente, podemos abrirnos a la posibilidad de una nueva conciencia, una nueva humanidad emergiendo en la Tierra. Adicionalmente, mi propósito más anhelado, quizás, es inspirarlos a recordar quienes son realmente y darles el valor para que le obsequien su regalo a este mundo. Ya que Dios nos ha dado a cada uno un talento único, el cual, cuando se vive verdaderamente, cambia el mundo físico hacia un mundo de luz pura.
Drunvalo Melchizedek
La semilla de la vida o semilla de la creación
Esta semilla nos acompaña desde el principio de la humanidad y nos explica como fue el inicio de la creación de nuestra realidad física. A veces confundimos la semilla de la vida con la Flor de la vida y no es lo mismo. Podemos decir que la Flor de la vida es esa energía vital primigenia desarrollada, madurada, florecida, mientras que la Semilla de la vida es ese primer momento de creación original, en modo casi aun embrionario, porque como podremos ver, las líneas maestras que se desarrollan en la Flor de la vida están perfectamente delimitadas, y es la Flor de la vida la figura ya condensada, la representación y la explicación de diferentes realidades físicas y no físicas, visibles y no visibles. Es la que más se conoce, la podemos ver representada a lo largo y ancho del globo terráqueo y a lo largo de la historia de la humanidad.
La semilla de la vida consta de una figura formada por siete círculos iguales, uno de ellos es su centro, el origen de todo, la gran consciencia a la que muchos y a lo largo de la historia la han llamado Dios y otros seis círculos superpuestos a su alrededor interseccionando con el central que crea los seis restantes.
Partiendo del círculo central y proyectando otro idéntico sobre sí mismo obtendremos la Vesica de Piscis, la Madorla que se puede relacionar con el cristianismo como el símbolo del pez cristiano y de Jesús el Cristo.
Las figuras de la geometría sagrada, a simple vista, provocan una sensación de paz, de equilibrio, de que algo sagrado está ante nuestros ojos. Podemos observar ese todo como un canto coral, como una sinfonía de formas de proporciones, que hace que algo en nuestro interior, de manera intuitiva se agite y reconozcamos su poder aun sin tener conocimientos matemáticos o geométricos.
Podemos encontrar estas figuras en los mandalas orientales que nos ayudan a meditar, a conectar con nuestro ser superior.
También es conocida como la Semilla de la creación, porque la religión judeo-cristiana transformó en palabras, historias, metáforas ese vasto conocimiento geométrico vibracional que no era comprensible para la mayoría de las personas de aquella época y lo transformó en historias para que así fuera comprensible. Así podemos entender hoy, porqué la Biblia dice que Dios creó el mundo en siete días y al séptimo descansó. Ese círculo central representa la gran consciencia de un Ser creador, de Dios, que va creando a su alrededor, siempre en contacto con él, los otros seis círculos y cada círculo simboliza un espacio de tiempo, un día según la Biblia.
Cuando hablamos de una consciencia creadora, de ese círculo del centro de la semilla de la vida, del Alfa y el Omega, del principio y el fin no hablamos de un Dios local que creó un pequeño planeta dentro de un inmenso universo sino que hablamos de una súper consciencia que creó de la nada, a través de su propia voluntad todo el universo físico, tal y como lo conocemos, siendo su consciencia el origen y causa de todo. Como se ve en la semilla de la vida, todos los círculos exteriores están conectados con el central y además, provienen de él.
Y este número 7 tiene mucha relevancia en nuestra realidad física:
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7 son los colores del espectro visible
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7 son las notas musicales, y debemos recordar que todo es energía y vibración, como Pitágoras desarrolló en su visión cosmológica, en su música de las esferas, el sonido está íntimamente ligado con la realidad física con la vibración.
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7 son los chakras principales que existen en nuestro cuerpo energético, según las tradiciones espirituales orientales.
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El 7 habla de realidades vibracionales no físicas, de estados cuánticos, donde no hay nada definido aun y todo es posibilidad. Todo es semilla que debe dar fruto.
Además en el centro de la semilla observamos que se crea un dibujo, una flor de 6 hojas, los antiguos griegos, los constructores, consideraban el 6 como el número perfecto para crear en el mundo físico. Ese 6 expresado en esa flor, que es el resultado secundario de la Semilla de la vida donde la consciencia pura y absoluta de esa supraconsciencia creadora, creó un universo físico, es decir de consciencial, de lo invisible que podemos referenciar en el número 7, posibilidad no concretizada, se crea lo visible y físico que se expresa en el número 6. Por esto tantos edificios de culto tienen el 6 como elemento base de sus estructuras físicas.
Este símbolo tan poderoso, La semilla de la vida, está asociado por tanto, a la creación.
Muchas personas famosas que se dedican a la creación como cantantes, músicos, escritores, artistas… utilizan esta semilla en diferentes ejercicios para potenciar el éxito en sus carreras profesionales.
También se suele utilizar esta figura a la hora de crear empresas, un proyecto para resonar con las energías positivas y para atraerlas hacia ese inicio de actividad o incluso para el inicio de una relación, para ayudar a crear una pareja sólida, una familia.
Si se está empezando algo, si se quiere potenciar cambios en la vida, si se quiere crear un nuevo camino, si se está en el inicio de una nueva actividad profesional o si se quiere dar un salto en ella. Debes imprimir esta semilla de la vida y colocar la fecha de nacimiento en la parte superior del centro de la semilla, números seguidos sin separación (16021998) y en la parte inferior escribir la fecha en la que se hace este trabajo, todo esto dentro del círculo central.
Una vez escritas estas dos fechas en la semilla de la vida, se coloca cerca de la cabeza al dormir (debajo de la almohada, en una mesita…) Al dormir nuestro inconsciente se dispara y es cuando entramos en contacto con otras dimensiones, con otros estados de percepción e incluso con otros momentos temporales, al dormir nuestra mente se libera y el pasado, presente y futuro se entremezclan y son uno, por eso es importante realizar este ejercicio antes de ir a dormir. Cada noche antes de ir a dormir se debe visualizar lo que se quiere adquirir, con todo el lujo de detalles, es la manera de crear esa realidad, cuantos más días mejor (recomendado 11, 22 o 33 porque son números maestros, pero cuantos más días mejor). De esta manera a través de la mente y de la semilla de la vida, la semilla de la creación, se podrá crear esa realidad. También se puede escribir esas dos secuencias en un colgante o algo similar y llevarlas siempre consigo.
Necesitas Saberlo