El cuerpo reacciona y se protege

Los enemigos son legión: parásitos y setas, bacterias y virus, venenos y productos
químicos, suciedad y cuerpos extraños amenazan nuestro cuerpo y ponen en riesgo
su buena salud. El sistema inmunitario debe ser armado en permanencia contra
todos estos elementos llamados antígenos, y esto es un desafío colosal.
¿Pero que se entiende exactamente por sistema inmunitario?
Los combates de nuestro organismo no son realizados por un órgano central único. Para mantenernos en buena salud, el cerebro y las glándulas, la piel y la médula ósea como también las docenas de hormonas y otros mediadores deben cooperar con una gigantesca armada de glóbulos blancos, en uno de los sistemas orgánicos de los más complejos y el más ramificado que podamos encontrar, el del ser humano. Gracias a una coordinación precisa, la afluencia de todos esos elementos permite localizar los enemigos, combatirlos y generalmente, también destruirlos.
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La médula ósea produce dos tipos de células madres: Los fagocitos para la defensa y los linfocitos para la defensa específica, que se prepara sobre todo en el baso y en los ganglios linfáticos.
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Los linfocitos siguen su “entrenamiento” en el timo y los tejidos linfáticos intestinales. Los linfocitos T se subdividen en células auxiliares, asesinas y supresoras.
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Los linfocitos B se transforman en células del plasma que producen los anticuerpos en forma de Y.
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Los fagocitos producen les granulocitos y los macrófagos que absorben y digieren los intrusos.
Al rescate
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Es mejor guardar cama y transpirar antes que tomar fármacos. Es el lema de la inmunoterapia viral, cuyo fin es ayudar al cuerpo a vencer las enfermedades por sus propios medios antes que matar los agentes patógenos con armas químicas.
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Una higiene excesiva incomoda a la piel, que constituye el puesto de avance del sistema inmunitario. En principio, no es necesario tomar más de una ducha por día.
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Las actividades deportivas como el jogging, bicicleta o natación tienen un efecto preventivo. Así como los baños alternados (agua caliente luego fría), los masajes con guante de cerda y los saunas endurecen el organismo.
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Las preocupaciones, la depresión y el estrés prolongado debilitan la resistencia. Las personas que ríen mucho se sanan más rápido y se cae enfermo con menos frecuencia.