Alimentación
y dieta
Tratar de curar el dolor con analgésicos, fármacos o medicamentos no ayudará realmente a curar el problema, sino quizás sólo a controlarlo. Es necesario ayudar al cuerpo a sanarse verdaderamente y no sólo anestesiarlo con medicamentos. El organismo tiene una capacidad auto-curativa poderosa, sólo requiere que le demos los elementos necesarios para que él simplemente restablezca sus funciones normales y su salud completa. Más aún, nuestra mente tiene la capacidad de ordenar al cuerpo su restablecimiento. Sólo tienes que querer sanarte. Existen muchos medios que te ofrecen diferentes tratamientos, pero si no está en ti el deso profundo de hacerlo, los avances serán menores y nunca se erradicará la enfermedad.
Para la medicina natural no existe la enfermedad, sino tan sólo un cuerpo intoxicado el cual se manifiesta de muchas formas, y a esas formas se les llama enfermedad.
Los hábitos alimenticios inadecuados generan en el cuerpo una larga lista de problemas de todo tipo, entre los cuales encontramos la fibromialgia.
Por ejemplo, las dietas altas en productos azucarados, refinados y fritos son los causantes de un gran número de afecciones.
El azúcar blanca daña terriblemente el sistema nervioso, causa todo tipo de problemas nerviosos como estrés, depresión, angustias, etc. El mismo caso es el de los productos refinados (como las harinas blancas, el arroz blanco...), la leche de vaca y procesados, que aportan al cuerpo toxinas y generan lo que se conoce como toxemia o fiebre interna.
El azúcar blanca se apodera del calcio de los huesos y de los procesos metabólicos, por lo que a la larga puede causar problemas musculares y de huesos. También desmineraliza el cuerpo y desgasta y debilita órganos y tejidos. Se debe sustituir por miel de abeja, o evitar consumir endulzantes por un tiempo. Sabemos que las frutas, verduras y cereales integrales contienen una fuente de energía y azúcar que sólo benefiacia el organismo.
Alimentos y suplementos naturales que puedes consumir:
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Vegetales frescos: estos no deben faltar en tu dieta diaria, son ricos en vitaminas y minerales que empezaran un proceso de curación profunda. Realiza diariamente jugos de vegetales frescos, donde incluyas con frecuencia la zanahoria, áloe vera, ajo y cebolla (en ensaladas) y apio.
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Todos los alimentos ricos en potasio, cinc, silicio y selenio: nutrientes esenciales para curar este síndrome.
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Grasas vegetales como el aceite de oliva prensado en frio, aceitunas, semillas como la de lino, el sésamo o girasol, etc. Evita los fritos, embutidos y carnes rojas.
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Cereales integrales, como el amaranto, miso, maíz, etc.: ricos además en proteínas vegetales, vitaminas y minerales.
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El magnesio interviene en el proceso de la contracción muscular, su carencia provoca un mal funcionamiento muscular, calambres y espasmos, además de apatía y debilidad. Este mineral lo encontrarás en alimentos como: el aguacate, el plátano, frutos secos y semillas (higos, semillas de calabaza), la espinaca, el cocholate amargo...
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Antioxiantes: la vitamina C, A y E deben estar muy presentes en tu dieta. Incluye a menudo naranja, aguacate, limón, zanahoria, algas marinas, germinados, alfalfa, soja, amaranto, etc.
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Algunos suplementos alimenticios pueden ser de gran ayuda para restablecer el equilibrio y la armonía del cuerpo. La clorofila, la linaza, la miel de abeja y las algas marinas como la espirulina, así como el te verde, las bayas de goji, el jugo de áloe son excelentes complementos para tu dieta diaria, estos ayudaran a combatir cansancio y depresión, y ayudaran a mantener tu cuerpo depurado de toxinas y desechos acumulados en tu cuerpo. La leche de quinoa, de soja o almendras son rica fuente de calcio, magnesio minerales que no deben faltar en tu dieta.
Consejos para una dieta diaria:
La dieta para la fibromialgia debe ser muy alcalinizante, es decir, rica en legumbres, verduras y semillas, que aporten omega 3 y mucha vitamina C, magnesio y calcio.
Una alimentación rica en vegetales, especialmente con alimentos que contengan magnesio y silicio (presente en los granos de trigo, avena y arroz, en el azúcar de la remolacha, la pulpa de la caña de azúcar, en la alfalfa, en las hierbas como la cola de caballo o las ortigas), ayuda a mantener los músculos y los tendones en buen estado. Igualmente, una alimentación rica en elementos que contengan selenio (presente en las nueces de Brasil, el pescado, los mariscos, los granos, los huevos, el ajo, las carnes obtenidas de animales que comieron granos o plantas que se encuentran en suelos ricos en selenio, la levadura de la cerveza, el germen de trigo y los panes enriquecidos...) puede ayudarnos a disminuir la sensación de dolor.