Consejos prácticos
Al practicar el Hatha Yoga, debemos saber que vamos a practicar un método que va a modificar profundamente nuestra vida:
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Ayudándonos a colmar nuestras lagunas físicas y mentales
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Ensenándonos a utilizar al máximo nuestras capacidades reales, a menudo ignoradas por nosotros mismos
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Permitiéndonos mantener durante mucho tiempo nuestra salud en todos los planos.
Cuando el Hatha Yoga es adoptado sistemáticamente como regla de vida, no conoce fracaso, sin ambargo no debemos esperar pasivamente una mejoría, sino practicar las posturas o asanas, al mismo tiempo de los ejercicios de respiración o pranayama, y mantener la nuestra atención.
Al aplicar cada día el método de base, podremos pretender una creciente vitalidad. Según nuestro temperamento, seremos más fuertes moral y físicamente, por lo tanto más aptos para cumplir con nuestro rol de hombre o mujer, cualquiera sea nuestro lugar en la sociedad y nuestra edad.
Algunas recomendaciones:
→ No saltemos las etapas
Sigamos las indicaciones al pie de la letra, sin intentar hacer más, más rápido o mejor. No se trata de una competición entre nosotros y los demás, ni tampoco entre lo que somos y lo que queremos ser.
Nos hemos, simplemente, comprometido en un camino para mejorar lo que deseamos. La naturaleza procede por evolución lenta y no podemos pretender transformar en algunos instantes un estado de meses o de años.
→ La respiración
La respiración es la forma principal de aporte de energía (prana) a nuestro cuerpo. Cada vez que inhalamos llenamos nuestro cuerpo de oxígeno que permite que nuestras células vivan. Sin embargo, no somos conscientes de que nuestra respiración está vinculada también a nuestra mente, y por consiguiente, a nuestros estados de ánimo. de ahí la importancia de respirar conscientemente y realizar respiraciones de buena calidad.
En el yoga existen diferentes técnicas de respiración destinadas a:
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Fortalecer nuestro sistema respiratorio
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Aumentar nuestra capacidad de absorción de oxígeno
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A enseñarnos cómo respirar de forma adecuada para mantener el cuerpo en óptimas condiciones.
→ Concentración mental
Esto significa que debemos habituarnos a fijar nuestro pensamiento en lo que realizamos.
Pensemos en la finalidad de la postura y en el punto preciso que debemos concentrar nuestra atención, con el fin que durante el ejercicio sólo pensemos en el resultado que debemos lograr y no en nuestros problemas o en nuestras preocupaciones cotidianas.
Quizás este sea el único momento del día en que nuestra mente se repose.
¡Aprovechémoslo!
→ El régimen alimentario
Este varía de un individuo a otro, según sus necesidades y los resultados que se persiguen. Los hindús son vegetarianos, pero es una regla determinada tanto por el clima de la India como por las convicciones religiosas de sus habitantes.
Debemos dejarnos llevar por el sentido común.
Si somos fumadores, el Hatha yoga nos ayudará a disminuir progresivamente nuestra consumación. Pero es aconsejado no fumar durante las dos horas que preceden o siguen nuestros ejercicios.
→ Algunas recomendaciones particulares
Precisiones para las mujeres. A pesar de nuestro deseo de interrumpir nuestro entrenamiento, evitemos cada mes los ejercicios que pueden cansarnos. En este periodo, podemos remplazar nuestra sesión de posturas por un cuarto de hora de respiración controlada.
En caso de embarazo y considerando las recomendaciones de nuestro médico, en principio hasta el quinto mes, no hay limitación particular. A partir del tercer mes después del parto, el entrenamiento volverá a la normalidad.
Si estamos enfermos seamos razonables, durante el periodo agudo de nuestro trastorno, realicemos los ejercicios que no tengan contraindicación.
→ Otras recomendaciones
La tenida debe ser lo más simple y cómoda posible para que nada moleste la libertad de nuestros movimientos. No se exige ningún material en especial, excepto un tapis para poner en el suelo duro. No se deben realizar los ejercicios sobre la cama.
El mejor momento es por la mañana.